domingo, 6 de septiembre de 2015

La Acción Pastoral







HISTORIA DE LA ACCIÓN PASTORAL



  

LA ACCIÓN PASTORAL A LA LUZ DE LA BIBLIA.[1]

La Iglesia permanente encarnación de Cristo en los hombres, posee unas acciones que llamamos eclesiales, mediante las que se edifica en la historia. Posee tres pilares fundamentales:

1. Expresión teórica o doctrina. - Ya sea mediante indicios envueltos en símbolos o a través d expresiones patentes debidas al razonamiento.

2. Expresión práctica o culto. - Íntimamente ligada con la doctrina, ya que el acto religioso ejecuta lo que la declaración teórica de la fe formula.

3. Expresión sociológica o comunión. - Toda religión viva debe ser social y tiende a crear unas relaciones precisas entre sus componentes, derivadas de las relaciones que dichos miembros poseen con la divinidad.



El servicio profético en el pueblo de Israel.-

La religión judía se basa en la revelación dada por Dios a los hombres a través de la historia, los transmisores son personas conocidas, cuyas palabras se han consignado por escrito. Su revelación se desenvuelve a lo largo de quince o veinte siglos, hasta que culmina con Jesucristo. Junto a esto se da la elección del pueblo, debida exclusivamente a la iniciativa amorosa de Yahvé, es necesario que se verifique a través de la Alianza que formula el pacto que une al pueblo con Dios. Se verifica con un doble rito, en forma de sacrificio, bajo la imagen de un banquete; esto cada siete anos y en los momentos cruciales de la historia de Israel. Su contenido es proclamado proféticamente sin interrupción por los profetas. Como la Alianza es rota frecuentemente por los pecados del pueblo, los profetas anuncian una Alianza nueva en los tiempos mesiánicos.



El culto en el pueblo de Israel.

En todas las religiones, el culto establece relaciones directas entre los hombres y la divinidad. Para los judíos posee una reglamentación cultual, es una parte esencial del servicio de Yahvé, es la esencia de los deberes religiosos. Es el medio privilegiado para entrar en contacto con la divinidad, para recibir sus dones y para lograr el perdón de los pecados; supone unas actitudes interiores del corazón. El valor del rito no está en el gesto, sino en su significación. El culto es siempre tradicional, de ordinario va acompañado de grandes afirmaciones de fe. Cuando el culto israelita pierde contacto con las exigencias de la Alianza y degenera, sobreviene una cierta renovación. Hay cuatro momentos:

El Edicto de Ciro (538).

La construcción del Templo (521-515)

La reforma de Nehemías (445)

La reforma de Esdras (430)

El Dios de la Biblia es el Dios vivo que interviene en la historia de los hombres y crea un pueblo para salvar al mundo. El culto es consecuencia de la Alianza: es su ratificación. Las instituciones cultuales judías evolucionan a lo largo del tiempo, la característica principal es de que todo cuto procede de un derecho divino positivo sancionado en la Alianza mosaica. Muchos de los ritos israelitas son asimilaciones de ritos humanos. Todos ellos son un memorial, actualizan y reaniman la fe de un pueblo. De todos los ritos destacan por su importancia los sacrificios, en cuya celebración se da una evolución manifiesta. Entre los ritos sacramentales podemos encontrar:

Los depurificación, por impureza.

Los de consagración, válidos para hombres u objetos de culto.

Los de iniciación, la circuncisión.

También pertenece la oración a la liturgia judía; junto a los sacrificios, constituye la esencia del culto. La oración está ligada a la historia.



El gobierno en el pueblo de Israel.-

De Dios que ha hecho todo, procede toda autoridad. Los que mandan tienen la responsabilidad del bien común. Está limitada por obligaciones morales que determina la ley. Todos los que gobiernan al pueblo de Dios tienen por misión hacer de Israel “un reino sacerdotal y una nación santa”. La Ley o Torá, es la enseñanza dada por Dios a los hombres para dirigir su conducta, está en íntima relación con la Alianza, ya que ésta entraña un compromiso a observar la Ley divina. No hay otra que la de Moisés, ya que fue quien selló solemnemente la Alianza. La tarea espiritual de gobernar al pueblo se funda en la palabra de Dios sellada por un pacto cultual.

El amor de Dios es el primer mandamiento, al cual se reducen todos los demás. No será una ley escrita en piedra, sino en los corazones. Esta ley será el precepto del amor que revelará el Señor.



Los agentes de la acción religiosa en Israel. -

La función mediadora en Israel la llevan a cabo profetas, sacerdotes y reyes, Is 2 2-4.

El profeta, es personalmente suscitado por Dios en el ámbito del carisma que distingue a Moisés, para servir de portavoz de Yahvé delante del pueblo. Su título principal es el de nabí.

El sacerdote, es elegido una vez para siempre, de una tribu cuyos descendientes nacen sacerdotes. Su misión es estar delante de Yahvé en función de servicio del santuario, hacer el servicio divino, característico del sacerdocio y bendecir en nombre de Yahvé. Ejerce dos ministerios fundamentales: el servicio del culto y de la palabra.



LA ACCIÓN PASTORAL A LA LUZ DE LA HISTORIA DE LA IGLESIA.

La acción pastoral de la Iglesia primitiva. - Misión en orden a la evangelización. Los sanos es el pueblo escatológico. Sus responsables son los epíscopos, guardianes de la Tradición. La primera misión apostólica es el ministerio profético, la proclamación del mensaje del kerigma. El bautismo se practicaba por inmersión, el primitivo. La liturgia influida por los judíos y misterios paganos. Eccíesia equivale a asamblea litúrgica. Es mediadora de salvación, recibe vida de Cristo por acogida de su Palabra, garantizada y sellada por el bautismo, sobre el que se funda la vida sacramental.



Época patrística.- los Santos Padres son los rectores de la comunidad y comentadores de la Sagrada Escritura, preocupados por edificar el pueblo de Dios con un concepto de Iglesia, que implicaba según Congar, una antropología espiritual, una antropología de la imagen de Dios y del combate espiritual. Ser santo es imitar a Cristo, es un que hacer profético y sacramental.



Edad Media (s. VIII-IX). - limitada la Iglesia católica al mundo occidental después de la ruptura entre Oriente y Roma (1054), el concepto de cristiandad tiene un matiz claramente estatal o imperial. La predicación opera un cierto cambio, nos encontramos en una época de fe espontánea”. Había desaparecido con el catecumenado la catequesis de adultos. En la piedad interesa más el sacramento que la Palabra, pero el sacramento para adorarlo más que para comulgarlo. Se habla de Corpus Mysticum. Es considera a la iglesia como la congregatio o universitas fldelium, unidos a Cristo por la fe y el Bautismo.



Época de la Reforma y Trento (s. XVI-XVII).- Antes de que Lutero proclamase La Reforma protestante (s. XVI) se había roto la unidad religiosa medieval. El humanismo exalta al hombre y protestantismo sitúa la Palabra por encima del sacramento, el sacerdocio de los fieles por encima del sacerdocio jerárquico, y las Iglesias locales en oposición a la Iglesia primacial romana. La pastoral luterana centra su atención en la promesa del perdón de los pecados por méritos de Cristo y en la fe que debe poner el fiel ante dicha promesa. Trento trazó unas bases extraordinarias, comenzó la renovación episcopal. Se preocupa de restaurar la misión espiritual del Obispo, que deberá residir en su diócesis. Describe la reforma de fe y costumbres. Destaca la predicación litúrgica.



La Reforma Protestante y la cura de almas[2].

Teniendo profundos motivos pastorales, Lutero elevo sus protestas e inicio sus critica a la iglesia establecida. La primera de sus 95 tesis señalan una notable profundización  del sentido de la plenitud, puesto que Lutero estimula la penitencia con el planteamiento “que toda la vida del creyente sea penitencia”.

La Reforma fundamento la cura de almas sobre principios distintos a los planteados por la iglesia Católica en la Edad Media. Con la Reforma, la Iglesia deja de ser vista en un mero sentido jerárquico, para ser reconocida como congregación de los “llamados”, en la cual es predicado el evangelio en su pureza y los sacramentos son administrados conforme a la palabra de Dios. el sacerdocio universal pasa a ser reconocido y aplicado. Se hace una diferencia entre ley y evangelio. La ley es la revelación  general, que la tiene todo hombre por su mala conciencia, sin embargo, el evangelio es una revelación sobrenatural dada solamente por Jesucristo y donde nos muestra el perdón. Para conocer el evangelio y el perdón es necesario antes haber conocido la ley. Además la Biblia es puesta en manos de los creyentes, en su lengua, como regla de fe y vida. Se resalta el trabajo como vocación divina y no como se afirmaba en las llamadas vocaciones religiosas.



La obra pastoral en Lutero   

Los énfasis señalados en el párrafo anterior Lutero lo introdujo en la naciente iglesia alemana, pero no fueron desarrollados como fue su intención, de tal forma que no se hicieron realidad, como en otros movimientos cristianos contemporáneos a Lutero. Esto no quiere decir que Lutero no desarrollo un trabajo pastoral, por el contrario fue intenso, por ejemplo: La confesión fue mantenida como preparación para participación en la Santa Cena. Su trabajo pastoral mas que individual fue orientado a toda la comunidad. De esta manera la obra pastoral tiene en Lutero un alto exponente, por que en su predicación como en su catecismo menor y en sus himnos había una practica muy real del trabajo pastoral



La obra pastoral en Calvino y Zwinglio   

Las iglesias acentuaron que el pastor y su feligresía deben aceptar como responsabilidad la “cura de almas”. De esta manera la practica efectiva del sacerdote universal de los creyentes comenzaba a materializarse en las iglesias reformadas. En Ginebra, Calvino enfatizo la cura de lamas y critica severamente a los pastores que se conformaron  con la predicación dominical y descuidan los otros aspectos del trabajo como la visitación pastoral, que es tan o mas importante que la predicación, puesto que el conocimiento de la realidad en la que viven los hermanos ayuda para que la predicación sea efectiva. Además la preocupación de Calvino por las personas lo llevo a observar la conducta de sus fieles y periódicamente les hacia presente que la disciplina es importante para tener un orden y poder vivir plenamente. Por esta razón enfatiza en la función pastoral, sacerdotal y profética de los ministros.



Desgraciadamente ni Lutero ni Calvino escribieron algo acerca de la obra pastoral. Los reformadores que escribieron algo fueron Zwuinglio y Martín Bucero. Zwuinglio hace una distinción entre el buen pastor y el falso, y afirma que la proclamación del evangelio debe ser seguida por la instrucción y el servicio a la gente. Además considera que la palabra no debe ser ahogada por el sacramentalismo de gracia.



La obra pastoral en Martín Bucero 

Bucero organiza sistemáticamente el trabajo pastoral y da cinco énfasis que siempre deben estar presentes:

  1. Conducción a Cristo de los que están separados de El.
  2.  Buscar la conexión de vida de aquellos que han caído en el pecado
  3. Fortalecer a los cristianos débiles y enfermos.
  4. Cuidar a los cristianos que están sanos y fuertes y ayudarlos a progresar en todo lo bueno.
  5. Realizar públicamente y casa por casa la misión de proclamación de las buenas nuevas.

Para Bucero esta tarea no era exclusivista de los ministros ordenados, sino de todos los cristianos militantes.

En resumen la gran herencia de los reformadores es compartir “la gracia que recibieron por la palabra de Dios es la divina seguridad del perdón de los pecados, la que libremente es otorgada por Dios a través de Jesucristo, lo que hace posible una nueva relación personal entre el hombre y el hacedor.



La obra pastoral en la ortodoxia.

En la iglesia reformada se hace sentir un cierto legalismo que influye sobre la cura de almas. Es notorio, el legalismo, cuando se percibe  que la “grey es vigilada y el pastor es su vigilante”.   La ortodoxia confiaba en la predicación únicamente como instancia para la cura de almas de sus fieles. Pocas veces se podía notar un interés particular o personal. De la manera como en la iglesia luterana era necesaria la confesión previa a la administración de los sacramentos, era para la ortodoxia la predicación y la administración de los sacramentos tarea principal del pastor. En el pietismo, sin embargo, la misión era servir a la vida de cada creyente mediante una preocupación constante. Para el Pietismo, el análisis y el estudio de la Biblia, como el cuidado de la sana doctrina, no eran suficientes, como era el caso de la ortodoxia.

Considera la ortodoxia que una doctrina y más exacta permitía al hombre trazarse un camino más excelente y no extraviarse. Para el pietismo, el pastor debía sentirse responsable de la santificación  de la comunidad y ser el motivador entre sus fieles, para que estos se dediquen a buscar nuevos candidatos e integrarlos a la comunidad de la iglesia. Uno de los énfasis marcados del pietismo es lograr un renovación espiritual, en la que el cristiano se ve plenamente avocado y mediante el principio ecleiola Ineclesia se podía intensificar el trabajo pastoral.



Los Moravos y la obra pastoral   

Al estudiar con cuidado el trabajo pastoral, tiene importancia la comunidad de los Moravos, dado que estos daban una asistencia espiritual intensa a las personas y acompañaban este trabajo con una vida de oración fecunda, enfatizando de manera especial el cultivo espiritual de los creyentes.

Tenemos que hacer notar que cuando hablamos de “comunidad cristiana” estamos haciendo referencia a un concepto amplio  inclusivo, que no se limita a la comunidad de los creyentes sino de toda la gente  donde cada persona es estimada en su individualidad y persuadiendo a las personas para que se integren a la comunidad. De esta manera el hombre es humano en la medida que es miembro de la comunidad. Pero para el pietismo es lo opuesto, por que ellos dicen que el hombre convertido a Cristo esta en primer plano lo que hace de el un cristiano. No es el hecho de ser bautizado en la comunidad, sino su herencia privada. Su membresía en la fraternidad comunitaria solo puede darse en este contexto.  



El pietismo y la obra pastoral   

El pietismo dio un énfasis a la obra pastoral en el que se caracterizo  por:

  1. Visitación pastorales frecuentes. Conversación de los miembros con el pastor en forma personal y directa
  2. Cuidado pastoral a través de la correspondencia cuando era necesario.
  3. Formación de células de estudio. En estas células la Biblia era estudiada e interpretada, el propósito era doble, por que por una parte se aprendía mas de la Biblia y por otra, había  un intercambio de experiencias personales, lo que hacia al enriquecimiento del grupo.
  4. El estudio de biografías de cristianos ilustres y el recuerdo de memorias inolvidables eran medios que se usaban para afiatar al creyente en sus creencias. Se recordaba con frecuencia la pasión y muerte de Cristo y se adoptaba una actitud contemplativa. Como consecuencia se empleaba mucho las emociones.
  5. una actitud de reserva hacia los no pertenecientes a estos grupos (pastores o fieles)

En síntesis se puede resumir el pietismo diciendo que es la individualización  e internalización, que da por  sentado o ignora la estructura de la iglesia y el estado, tratando de construir dentro de si, la comunión religiosa como la mas importante.



La pastoral católica S. XVIII al XIX.- la reforma pastoral de Trento no se lleva a cabo en todas partes, los métodos pastorales son de la época de la fe espontánea, y no se atisban los cambios operados en la sociedad moderna. Lo que interesa es una pedagogía catequística, no el contenido kerigmático (s. XVIII). Se secularizó en ese tiempo la cultura. El Estado era absolutista y el Obispo y el párroco unos simples funcionarios religiosos. El domingo no era celebrado como día del Señor, sino, como día de descanso para el cuerpo y de sagrados deberes para el alma. La Biblia era un libro desconocido, peligroso e ininteligible. Se administraba un cristianismo que no se celebraba. El kerigma cedió el paso en la predicación a la apologética.



Los movimientos modernos de renovación teológica y pastoral.-Empieza la renovación bíblica, litúrgica y patrística entre 1880-1900 y, por otra la renovación tomista y del pensamiento social. San Pío X (1903-1914) sentó las bases con su famosa expresión “revertimini ad fontes”. El modernismo produjo una grave crisis religiosa (Francia, Italia e Inglaterra) respecto de muchas enseñanzas filosóficas, teológicas o sociales. Según la encíclica Pacendi (S. Pío X, 1907) continúan los errores del agnosticismo y del inmanentismo, que quitaba el carácter sobrenatural y trascendente a la fe, al dogma y a la Iglesia. Es cierto que en el siglo XIX hubo tres teólogos cuya influencia ha sido manifiesta. Son J. A. Mochíer (+1838), M. J. Scheeben (+1888) y J. H. Newman (+1890), quienes en medio de la inseguridad teológica, nos dejaron directrices de renovación. Aunque ya León XIII (1878-1903) dio un gran impulso d reovación del pensamiento social y de la filosofía y teología escolástica (Santo Tomás). Se había llegado a una fijación de fórmulas dogmáticas ya acuñadas. Los teólogos y filósofos se acercan a una concepción más personal y vital del mundo. Aparece la descristianización. La comunidad cristiana en lugar de ser un resto es un ghetto. Se da una separación peligrosa entre teología y predicación (J. A. Jungmam, 1936). Odo Casell (1921-1941), contribuyó decididamente a restaurar el sentido de la liturgia, concebida por él como continuación del ejercicio pastoral de Cristo, que se hace presente en el culto de la Iglesia. Pío XII intervino eficazmente; en primer lugar, con dos avisos en 1946 a jesuitas y dominicos y, en segundo lugar con la encíclica Humana Generis (1950), evidentemente sus encíclicas Mystici Corporis (sobre la Iglesia, 1943), Divino Afflante Spiritu (sobre la Escritura) y el Mediator Dei (sobre la liturgia, 1947), habían supuesto una gran orientación sobre los principales temas de una teología en contacto con una situación pastoral. En definitiva son necesarias dos cosas, un retorno a las fuentes de toda la vida cristiana y una adaptación a las cambiadas condiciones de los tiempos, en os movimientos bíblico y litúrgico.



HISTORIA DE LA TEOLOGÍA PASTORAL.

Nacimiento de la teología pastoral. Origen y desarrollo principal en los países de lengua alemana. Austriacos, suizos o alemanes son los mejores historiadores de esta asignatura. El vocablo teología pastoral fue utilizado primero por San Pedro Canisio, el primer libro fue el Enchiridion theologiae pastoralis del obispo auxiliar de Tréveris Pedro Binsfeld (1951) según el espíritu de Trento. Como una nueva disciplina nació el 3 de octubre de 1774, por un real decreto de la emperatriz Maria Teresa de Austria, después de dos intentos de reforma (1752 y 1772). De todos los planes de estudio se aceptó en 1774 el del abad benedictino Stephan Rautenstrauch. J M. Sailer quien dio gran impulso a la teología pastoral, busca en la época del tradicionalismo francés y del romanticismo alemán, un cristianismo viviente y una predicación verdadera: “Dios en Cristo, salud del mundo en pecado’; su preocupación va hacia la catequesis y a la predicación. Para él, el objeto de la teología pastoral era el estudio de la continuación de la obra redentora de Cristo en la tierra o en la acción de la Iglesia. Antón Graf afirma que se debe estudiar en la teología practica todos los factores eclesiales o no eclesiales que influyen en la edificación de la Iglesia, que nace de la consideración fundamental al edificarse a sí misma. Su objeto material no es el pastor sino la Iglesia.



Corrientes actuales sobre el concepto de teología pastoral.

En el último cuarto del siglo XVIII hasta casi nuestros días, es una reflexión sobre la cura de almas, la teología pastoral. Constantin Noppel, basado en los trabajos de Möhler y Scheeben y con la orientación de Graf, definió la teología pastoral como “la enseñanza del gobierno pastoral, es decir, de la dirección y cuidado de la Iglesia como comunidad de creyentes y como pueblo de Dios (1 P 2,10), a través de órganos inmediatos o mediatos, establecidos por Cristo su cabeza invisible. Franz Xaver Arnold, intenta elevar la teología pastoral a la dignidad de auténtica concepción teológica de la Iglesia. El objeto principal es el estudio de las formas de acción que, por voluntad e su fundador, ha de servirse la Iglesia. La teología pastoral es la doctrina teológica sobre las formas de acción de la Iglesia, o de sus acciones eclesiales. A. Liégé fundamenta la eclesiología en una cristología (Mt 2, 18-20). Heinz Schuster, discípulo de Rahner, concluye que la actualidad debe ser el objeto formal bajo el que la teología práctica considera su objeto material, que es la vida total de la Iglesia, aquí y hoy.



ACCIÓN PASTORAL Y REFLEXIÓN TEOLÓGICA.

De la vida cristiana a la reflexión doctrinal.- desde el Vaticano II, el pastor es aquel que cuida el rebaño de sus ovejas como jefe y compañero, tiene autoridad sobre ellas, aunque casi nunca es dueño, sino, un servidor, para expresar las relaciones de Yahvé con su pueblo y de Cristo con su Iglesia.

El hebreo es hombre de la sagrada escritura, que es la palabra de Dios dirigida al hombre por medio de otro hombre, sensible a lo concreto y a lo real, se interesa sobre 1 a vida; de primacía al sujeto personal antes que el objeto o lo intemporal, le interesa transformarlo. Sus sentidos primeros son el oído y la boca, es voluntarista y emocional, para él, conocer es amar. La teología no tiene gran importancia en el seno de Israel.

A los Apóstoles, enviados del Señor, testigos de la resurrección y embajadores de la Palabra, les interesa que la asamblea persevere en la enseñanza de los Apóstoles, en la unión, en la fracción del pan y en la oración. El primer enunciado apostólico es el Símbolo de la Fe, el centro de la fe lo constituye la encarnación. Primero se fue encarnando en la Escritura, después se encarnó el Verbo de Dios, que se nos entrega como un ágape que el amor acepta.

Se presentó la necesidad de estudiar las relaciones entre cristianismo (teología) y la filosofía. Los Padres de la Iglesia no intentaron una ordenación del dato teológico; exponían la fe a lo largo de la lectura de la Escritura y de la celebración del culto. Se detenían en la consideración de los hechos salvíficos y de su concatenación. La enseñanza teológica se había basado durante siglos en la lectio divina. La fe es el punto de partida para hacer teología, que es la ciencia de la fe (Santo Tomás). Utilizando el método simbólico y las alegorías de los Santos Padres en sentido paulino (Ga 4, 24), puede hacerse una tipología bíblica para la lectura e interpretación de lo sagrado.

La teología especulativa tiene el peligro de convertirse en una metafísica religiosa y la teología pastoral de llegar a ser un conjunto de recetas o procedimientos.

La necesidad de la pastoral se basa en una eclesiología que tiene fundamentación bíblica con una exégesis, que posee un pasado histórico y que necesita de una teología pastoral. Su objeto material son los ministerios profético (Palabra), litúrgico y hodegético (pastoral de servicio en el gobierno, en la caridad y en la evangelización). El objeto formal es la realización de la Iglesia en cuanto está condicionada por la situación presente (H. Schuster), y el objeto final es el análisis socio-teológico de la realización eclesial que tiene como meta la planificación de la edificación de la Iglesia en el mundo presente y en el futuro.



LOS SIGNOS DE LA ACCIÓN PASTORAL.

El hombre actual ha perdido su capacidad simbólica, vive de cosas despersonalizantes. El pensamiento actual es concreto, existencial, no sólo de naturaleza sino de espíritu. Como conciencia encarnada, aparece gestando acciones. La fenomenología actual permite unir (Dumery) el realismo judío con el idealismo griego. El cuerpo tiene hoy una nueva presencia en la comunicación de las conciencias como signo, lenguaje y presencia. El núcleo más profundo en el hombre es la disponibilidad, la acogida y la receptividad.

El signo es lo que nos conduce al conocimiento de una cosa a partir de otra diferente (Orígenes), es una cosa que nos hace conocer otra” (Santo Tomás). Es claro y unívoco, informa pero no actúa, es objeto que se toma como causa de otro; se orienta al mundo mental. El símbolo (de symballein = reunir, juntar) era una contraseña de reconocimiento que se hace de un modo discreto. No es tan claro y univoco, tiene más potencia evocadora, se toma como comunicación de otro. Promueve el proceso integrador de alguien, se orienta al mundo existencial histórico, es integradora, es decir, comenzamos a creer en ellos. Se confunde con la alegoría (las ideas) que es expresión sensible de algo abstracto que lo comprende el entendimiento intelectualmente. El elemento visible o sensible es el llamado comúnmente signo (Lat. signum; lit. sacramentum) de hecho es el significante. El elemento invisible es el significado (signatum, res). La relación entre visible e invisible es la significación o referencia simbólica (res et sacramentum) que advierte, informa, exige y comunica.





[1] pp. 1- 176 de la obra Teología de la Acción pastoral. Madrid. 1968, pp. 686, Floristán, C. Useros, M. Resumido por  Lucas Manolo Moretti, con modificaciones de Nilthon Maldonado
[2] Hernández Manuel M.  La obra pastoral, Santiago, Chile, programa de publicaciones y comunicaciones, 1989. vol.1. p.23.

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